Esta semana ha hecho un mes del inicio de un curso escolar marcado por la pandemia de la covid. Desde Fetasantfeliu queremos acercarnos a esta realidad y por eso hemos puesto en marcha un monográfico de diferentes artículos sobre educación: hace unos días hablamos del balance de los primeros días con escuelas de primaria, una escuela cuna y un instituto y hace 15 días dimos voz a diferentes AFAs y AMPES de cuatro escuelas diferentes de Sant Feliu por saber como lo están viviendo las familias. Hoy queremos hablar de cómo se están adaptando a esta nueva situación los centros de educación especial y hablamos con la escuela Tramontana y la escuela Taller Sant Miquel. Además, también incluiremos los datos de los grupos que se han ido confinando cada semana en los centros de la ciudad.

 

11 grupos confinados actualmente entre guarderia, primaria y secundaria

 

En Sant Feliu ahora mismo hay 11 grupos confinados, según datos de esta mañana confirmadas por el Ayuntamiento. Son 1 grupo de la escuela Virgen María de la Merced, 3 grupos de la escuela Mistral, 1 grupo de la escuela Virgen de la Salud, 1 grupo del instituto Olorda y 2 grupos del instituto Martí Dot. De estos grupos, 9 empezaron el confinamiento entre viernes y el pasado sábado y los 2 de Martí Dot lo iniciaron ayer jueves.

 

Según la regidora de Educación, Mireia Aldana, durante este primer mes el número de grupos confinados se ha movido alrededor de los 10, que representan un 4% del total. Por eso, considera que «la situación está controlada, sobre todo porque no ha habido ningún brote, los contagios se han producido fuera de las escuelas». Aun así también avisa que «como que probablemente por la situación general los contagios subirán en las próximas semanas, también lo harán en los centros escolares». Hasta ahora, el máximo de grupos confinados a la vez ha estado de 13.

 

Las ganas de volver al centro han ganado la dificultad de adaptarse a un nuevo funcionamiento

El inicio de este curso ha implicado novedades en la manera de organizarse desde los centros escolares, en la distribución y uso de los espacios y en la manera que el alumnado se relaciona en las escuelas. Por ejemplo, en la hora de reestructurar los centros, en la escuela Tramontana han mantenido los grupos «porque son grupos de 8 alumnos», pero en cambio, «hemos tenido que suprimir todos los agrupamientos flexibles que se hacían, y también hemos creado dos franjas de patio, porque haya menos alumnos y no se mezclen». Cambios que condicionan el proyecto educativo del centro pero que «nos permite continuar en este contexto». En la escuela-taller San Miquel han hecho desdoblamientos y han pasado de 8 grupos a 13, «aprovechando todos los espacios que teníamos en la escuela, por ejemplo, el comedor se ha tenido que convertir en aula». Y también han puesto en marcha un modelo híbrido: «un día rotativo en la semana hay 20 alumnos de los 80 del centro que dan clase online desde casa».

 

A pesar de todos estos cambios, en los centros de educación especial de Sant Feliu valoran positivamente este inicio de curso. «Ha ido mejor del que esperábamos», explica la directora de la escuela Tramontana, Elisenda Salvador, que añade que «la preparación fue muy intensa, se hizo mucho trabajo de planificación y está yendo muy bien». Además, destaca que «los alumnos han respondido muy bien a los cambios organizativos, igual que las familias, que se han adaptado en las entradas escalonadas o a cambios en el funcionamiento, como el hecho que ahora no se puede entrar en la escuela si no se pide cita previa».

 

Desde la Escuela-taller Sant Miquel de la Fundación NouXamfrà, la directora Montserrat Perelló también considera que «todo se había planificado y organizado mucho, y esto ha hecho que haya una estructura sólida que haya aguantado, a pesar de que las indicaciones hayan ido cambiante día a día, lo cual es comprensible porque te tienes que ir ajustando a criterios de sanidad y de educación que no siempre van a la vez». Y remarca que «los alumnos están respondiendo muy bien, y esto que tienen entre 16 y 21 años y no son edades fáciles».

 

La directora de la escuela Tramontana, Elisenda Salvador, explica que «se nota que los alumnos ya venían de muchos meses de llevar mascarilla, el que hemos hecho ahora habría estado imposible justo a primeros del confinamiento». Pero la directora de la escuela-taller San Miquel, Montserrat Perelló, subraya que «una cosa es estar en casa en un ambiente de confort y confianza y la otra tener que salir cada día, usar transporte público y venir en la escuela donde se han encontrado que la organización no tiene nada a ver al que conocía». En este sentido, apunta que «hemos felicitado a los alumnos por las suya respuesta de adaptación» y también explica que «a algunos los está costando más emocionalmente, para gestionar miedos y angustias, que es el que estamos trabajando ahora». Las dos directoras coinciden que todos los alumnos tenían muchas ganas de volver y reencontrarse, y esta motivación ha estado importando.

 

Apoyo a la plantilla pero falta de recursos materiales

En cuanto a los recursos, a los dos centras en hacen falta. «Como que somos una escuela concertada, el departamento no te dota directamente, tenemos que comprar el material que consideramos necesario y el departamento ha dicho que dará una dotación extraordinaria, pero no sabemos ni el importe ni cuando se hará», explica Elisenda Salvador. Además, también añade que «hemos tenido que ampliar la monitorización de comedor y esto lo ha tenido que asumir la asociación». En la escuela-taller San Miquel los faltan «recursos digitales, porque siempre hemos trabajado mucho desde la práctica, y los ordenadores eran recursos por el profesorado, pero estamos mal en este sentido porque no tenemos pantallas digitales, ni cámaras y no podemos hacer online desde la escuela».

 

En recursos humanos sí que han recibido apoyo en los dos centros: Servicios Territoriales ha dotado de un educador extra por este curso en la escuela Tramontana, a pesar de que habían pedido dos, y en la escuela-taller San Miquel un educador más en plantilla, «lo cual agradecemos porque ahora empiezan a faltar manos». Una carencia de personal que de momento no es porque haya ningún grupo confinado, sino por confinamientos puntuales de algún alumno o profesor «porque no son positivos pero sí contactos estrechos». Una situación que preocupa, tal como explica Montserrat Perelló, «porque faltarán manos para mantener la estructura de no hacer entrar más gente a grupos estables».

 

Todo ello condiciona un curso más extraño que nunca, al cual ambos centros se están adaptando como podan y mejor del que habían imaginado. Desde la escuela Tramontana, Elisenda Salvador destaca que «las familias han hecho mucha confianza y los nanos han aceptado muy bien la normativa de limpieza constante de manso, hielo, mascarilla». Aun así, admite que «el que encuentran más a faltar es la parte de relación». Como que «para poder garantizar que dentro de grupo estable haya un mínimo de contacto, queremos ser muy cuidadosos con las relaciones entre diferentes grupos, y esta carencia de relación directa es el que más costa y el que echan de menos». Una situación que confían que más adelante pueda cambiar pero que de momento parece que tendrá que ser la tendencia de los próximos meses al mundo educativo.

 

Fuente: FetaSantFeliu